Érase una vez en Palacio

La primera feria del libro en México

Por Fernando Macotela (*)

Fue en 1924 cuando el Palacio de Minería albergó, por primera vez en México, una Feria del Libro, “concebida con el propósito de fomentar la lectura y el interés de los editores extranjeros, además de alentar el arte de la imprenta.”

Esta Feria del Libro y de las Artes Gráficas, impulsada por José Vasconcelos y realizada durante los primeros 15 días de noviembre de ese año, “fue una muestra palpable de los adelantos y evolución del arte tipográfico en México, ciudad privilegiada en el Nuevo Mundo, que tuvo la fortuna de ser la primera que contó con una imprenta en el Continente Americano.”

“Indiscutiblemente la Feria del Libro organizada por la Secretaría de Educación ha sido un verdadero éxito en todo el sentido de la palabra.  Varios miles de personas visitaron los patios y los corredores del Palacio de Minería… admirando toda clase de volúmenes y maquinaria que da vida a todo lo que de bello y atractivo tiene la exposición...” - refería en sus páginas del 3 de noviembre de 1924 el diario El Universal. 

El Palacio de Minería fue construido a fines del s. XVIII por el extraordinario escultor y arquitecto valenciano Manuel Tolsá para albergar al Real Seminario de Minas, que más tarde sería la Escuela de Ingenieros y actualmente alberga la División de Educación Continua de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México, de la que depende por evidentes razones históricas. Además de su belleza, deben haber sido las dimensiones y la ubicación del Palacio las que determinaron que fuera elegido para celebrar allí esa primera Feria, y  cuando años  más tarde -en 1947- se decidió hacer una Feria del Libro Universitario, el Palacio debe haber parecido el escenario normal. Esta feria, realizada en el marco de la Segunda Conferencia de la UNESCO (organismo de muy recientemente creación entonces), se debió a la voluntad de  otro ilustre mexicano: Jaime Torres Bodet, y fue organizada con la finalidad de ofrecer al público ediciones a precios accesibles, provenientes en su gran mayoría de la UNAM.

El Palacio, que ha debido ser reparado en diversas ocasiones, fue objeto de  una exhaustiva restauración que terminó en 1979 y corrió a cargo de la Sociedad de ex-alumnos de la Facultad de Ingeniería. Se habían recuperado  todo el esplendor y la belleza del edificio, considerado  la máxima expresión del neoclasicismo en el continente americano, y fue entonces cuando surgió la idea de recuperar también una parte de la historia del Palacio haciéndolo sede de una Feria Internacional del Libro.

Es en 1980 cuando da inicio la etapa actual de la “Feria de Minería” (como tanta gente la llama) gracias a la iniciativa de la Facultad de Ingeniería de la UNAM y de un grupo de entusiastas amigos del libro quienes, junto con las editoriales, las librerías, los escritores, las empresas de papel y los promotores de la difusión de la cultura, lograron culminar este esfuerzo y mantenerlo hasta ahora, dentro de un recinto con profunda tradición en el fomento de la ciencia y la cultura en México. Baste recordar que ya Alexander von Humboldt, en su visita de hace dos siglos, había usado el apoyo de los profesores y estudiantes del Real Seminario de Minas para establecer sus famosas “Tablas geográficas políticas…”, embrión del futuro Ensayo político sobre el reino de la NuevaEspaña.

La próxima edición de la Feria, a celebrarse del 22 de febrero al 5 de marzo de 2018 constituye la número 39.  La FIL del Palacio de Minería, no sólo es la feria del libro más antigua del país sino que forma ya parte de la vida cultural de la capital y ha servido de inspiración para crear otras ferias tan importantes como la Feria del Libro Infantil y Juvenil de la Ciudad de México (37 ediciones), la de Guadalajara (31 ediciones), la de Monterrey (27 ediciones) y muchas otras a lo largo y ancho del país.

Cuando hace quince años, presionados por la limitación del espacio, los organizadores de la Feria hicieron una encuesta entre el público asistente para conocer su opinión sobre la posibilidad de un cambio de sede  ¡84% del público pidió que la Feria no saliera del Palacio de Minería! En 2008 se repitió la experiencia y los resultados fueron muy similares. Entonces, la Feria sigue allí, en su Palacio.

Cada año, más de ciento cincuenta mil visitantes abarrotan los patios y los bellos salones del recinto para conocer la mayor exposición bibliográfica que se da en la Ciudad de México y asistir a las más de mil quinientas actividades culturales que les ofrece la Feria. El suntuoso Salón de Actos (donde tomó posesión para su último e inconcluso mandato el presidente Porfirio Díaz), la  Capilla (que contiene los hermosos frescos de inicios del S. XIX de Rafael Ximeno y Planes), la galería de Rectores, el Salón de la Academia de Ingeniería, el auditorio Bernardo Quintana y la incomparable Biblioteca antigua con su rico Acervo Histórico, son algunos de los sitios donde un público fidelísimo se da cita anualmente.

El Palacio de Minería se encuentra ubicado en la calle de Tacuba N° 5, en el Centro Histórico de la Ciudad de México; la plaza Tolsá, frente al Palacio, lleva ahora el nombre de su ilustre arquitecto y acoge también su famosa estatua ecuestre de Carlos IV, atinadamente bautizada por el pueblo  -dados los pocos méritos del monarca- “El Caballito”.

(*) F. Macotela fue agregado cultural en Francia, Director del Festival Internacional Cervantino, Director de la Cineteca Nacional y es, desde 1999, Director de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.

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